aun en la inmensidad inerte que ofrece el papel
su inmensidad no se detiene
se alza en el horizonte tan grande como él,
pretendiéndose comer el sol de un trago.
el viento susurrando la calma,
la inmensa paz la quietud del mundo
y el mismo, el movimiento
que penetra las costillas y llena
vibrose entre la arena pasos tardíos
presurosos y sinuosos, borrándose con el tiempo
rescribiendose constantes
y arriba el dios grande, redondo, amarillo
igual como cuando se vio por vez primera
acompañado en la noche por la mía eterna
y pequeñas luciérnagas danzarinas
todo el mundo quieto y calmo
lleno y vació, inmenso y exacto
eterno y finito
y yo en el medio de tanta belleza
solo deseo la tuya a mi lado
para que sea completa y eterna...
para Diana 06 07 2010 23:22
WH
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